Las exportaciones de trigo fueron récord en agosto con más de 790 mil toneladas embarcadas

Las exportaciones de trigo fueron récord en agosto con más de 790 mil toneladas embarcadas

El volumen superaría en un 53% lo previsto, triplicando lo comercializado durante el mismo mes de 2024 y duplicando el promedio de los últimos 7 años, según informó la BCR.

Agosto marcaría un récord histórico para las exportaciones argentinas de trigo, con más de 790.000 toneladas embarcadas en el mes, según analizó un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) elaborado por Matías Contardi y Julio Calzada.

Si bien se trata de los valores preliminares, la tendencia marca el buen momento del cereal de invierno. El volumen superaría en un 53% lo previsto, triplicando lo exportado durante agosto de 2024 y duplicando el promedio de los últimos 7 años.

Agosto cerró con un récord histórico de embarques de trigo, con más de 790 mil toneladas, al calor de un FOB argentino muy competitivo que aprovechó la demora rusa, según destacó el informe.

No obstante, la normalización en el Mar Negro y la mayor oferta del hemisferio norte vuelven a presionar los precios hacia la cosecha nueva.

Las exportaciones de aceite de girasol trepan a máximos de dos décadas con fuerte actividad de crushing y un balance global más ajustado que sostiene las cotizaciones.

En maíz, agosto mostró desempeño exportador flojo y una comercialización interna lenta; aunque podría reabrirse una ventana para Argentina hacia fin de año si Brasil mantiene una elevada absorción interna.

Las exportaciones de trigo escalaron durante agosto
“Esta campaña viene siendo atípica para la estacionalidad de las exportaciones. Generalmente, esta época del año no es el fuerte para los embarques argentinos de trigo, debido a que ya estamos lejos de la cosecha y el FOB no se acerca a competir con los orígenes del hemisferio norte que están en plena labores”, pormenorizó el informe.

Sin embargo, la combinación de una oferta total en torno a niveles máximos y un gran momento de embarques de maíz hacia fines del 2024 y comienzos del 2025 que le quitaron espacio en los buques al trigo, dejaron muchas toneladas hacia delante.

Con este escenario, el FOB argentino promedió U$S234 por tonelada en agosto, ubicándose entre los más competitivos junto a Francia y Alemania.

Incluso llegó a cotizar por debajo del ruso, algo poco frecuente: en los últimos seis años, el trigo argentino solía valer en promedio un 20% más que el de Europa y el Mar Negro. El retraso de la cosecha rusa, que limitó la logística y postergó la presión exportadora, abrió una ventana de competitividad que Argentina aprovechó.

Sin embargo, en Rusia, la situación comienza a normalizarse. Durante junio y julio exportaron apenas 5,8 millones de toneladas, un 31% menos que en 2024 a la misma altura.

Pero en agosto el ritmo se reactivó y en septiembre las cargas vuelven a fluir. Eso se refleja en los precios.

El FOB ruso pasó de U$S238 a U$S230 por tonelada en un mes y recupera terreno frente a sus competidores. Las consultoras estiman que Rusia embarcará entre 42 y 44 millones de toneladas en esta campaña, al menos 2 millones más que el ciclo previo.

El precio a cosecha sigue bajando
El precio del trigo cae de manera generalizada. La oferta de los principales exportadores muestra un fuerte repunte con la recuperación en Francia y Alemania, sumado a la sólida producción en Rusia, Estados Unidos y Canadá. A este saldo exportable mayor se agregan las altas expectativas en torno a las próximas cosechas de Argentina y Australia.

Mientras tanto, por el lado de la demanda, China vuelve a marcar el pulso del mercado. Tras levantar nuevamente una cosecha en torno a 140 millones de toneladas, sus necesidades de importación se mantienen en niveles comparativamente bajos respecto a su intensidad compradora en los últimos años.

De ser el principal importador global en 2022/23 y 2023/24, con más de 13 millones de toneladas, pasó a apenas 4 millones de toneladas en la última campaña. Ese retroceso implica menos presión de demanda y un redireccionamiento obligado de toneladas hacia otros destinos, lo que lleva a la baja de las cotizaciones.

En este escenario, Australia es uno de los casos más expuestos. Su departamento de agricultura elevó la proyección de producción esta semana a 34 millones de toneladas, 3 millones más que la última estimación del USDA.

La cosecha arranca a partir de octubre en el país oceánico y arrastrarían consigo varias toneladas de la 2024/25. Con China fuera del radar durante esta campaña, los australianos pasaron de exportarles 6 millones de toneladas a menos de 1 millón.

El resultado es un carry-in elevado que, sumado a las nuevas toneladas, dispara la proyección de exportaciones 2025/26 a 24,5 millones de toneladas, máximos desde el récord 2022/23.

Esta presión bajista se traslada a Argentina. Si bien el temporal de la semana pasada afectó sobre los lotes implantados, la expectativa de una cosecha importante pesa sobre los precios.

El FOB Up-River a diciembre ajustó de un promedio de U$S235 a U$S215 por tonelada en las últimas semanas, mientras que el futuro en A3 se consolidó por debajo de los U$S190.

Las exportaciones de aceite de girasol en máximos de 20 años
Las exportaciones de aceite de girasol siguen subiendo y están en máximos de veinte años. La alta demanda externa por aceite viene traccionando la exportación argentina y el crushing interno, procesando más de 2,7 millones de toneladas en lo que va de la campaña, el mejor ritmo en los últimos 17 años.

Hasta agosto acumulan embarques por más de 900.000 toneladas y el FOB se mantiene firme arriba de los US$1150 por tonelada. Todo esto teniendo en cuenta que el precio de exportación para el aceite de girasol es un 30% más alto que el promedio de los últimos dos años a esta altura.

fuente:tn

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