Aunque crecieron las exportaciones lácteas, los productores lecheros advierten que la actividad es insostenible. En Santa Fe ya cerraron varios tambos y el sector reclama cambios estructurales.
La lechería argentina atraviesa una situación crítica, especialmente para los productores, que ven cómo el fuerte aumento de los costos de producción supera ampliamente la recuperación del precio de la leche. Así lo advirtió Roberto Perracino, presidente de la Mesa de Productores de Leche de Santa Fe (Meprolsafé), en diálogo radial, donde expuso con números la delicada realidad del sector.
Según explicó, el año 2025 comenzó con buenas perspectivas tras un cierre positivo de 2024, lo que permitió recuperar niveles de producción similares a los de 2023, con un incremento cercano a los 500 millones de litros a nivel nacional. Sin embargo, a partir de junio y julio se produjeron fuertes bajas en el precio de la leche, mientras los costos continuaron escalando de manera exponencial.
“El productor tuvo en promedio un recupero de apenas el 8,12% en el precio respecto de 2024, pero los insumos básicos aumentaron entre un 35 y un 75%”, detalló Perracino. Entre los principales incrementos mencionó el balanceado (75%), la harina de soja (70%), el expeller de soja (60%) y los costos de confección de silo, que subieron entre un 20 y un 25%. A esto se suma la falta de financiamiento y el arrastre de deudas tras tres años de sequía.
Uno de los puntos más sensibles es el precio que recibe el productor. Mientras el litro de leche en góndola supera los 2.000 pesos, el tambero percibe en promedio entre 470 y 480 pesos por litro. “La ecuación no cierra”, afirmó el dirigente, y remarcó que muchos establecimientos están al límite de su supervivencia.
En este contexto, Perracino alertó sobre el cierre de tambos en Santa Fe, incluso de establecimientos medianos y grandes. “Hoy está más comprometido el productor de mayor escala, que depende mucho de concentrados y granos, cuyos precios se dispararon”, señaló. Además, advirtió sobre la escasez de maíz en algunas zonas y los sobrecostos que deben afrontar para conseguir alimento para el ganado.
Desde las entidades gremiales, como Meprolsafé y Carfé, insisten en avanzar hacia un sistema de pago por sólidos (grasa y proteína), que permitiría mejorar el ingreso de los productores más eficientes. También reclaman mayor previsibilidad y cuestionan prácticas de algunas industrias que, pese a poder exportar, vuelcan excedentes al mercado interno y presionan los precios a la baja.
Perracino destacó que, si bien el Gobierno nacional resalta el crecimiento de las exportaciones lácteas y la eliminación de derechos de exportación, la situación de fondo sigue siendo insostenible. “Que cierren tambos no es mirar al futuro; es una mala práctica económica y social”, sostuvo.
En cuanto al plano político, el dirigente confirmó que las gremiales mantienen diálogo tanto con autoridades provinciales como nacionales y presentaron una agenda de trabajo que incluye mejoras en logística, sanidad animal (tuberculosis y brucelosis), reducción de la informalidad en la producción y una fuerte campaña para promover el consumo de leche.
“Argentina llegó a consumir 230 litros por persona al año; hoy estamos en 180. Si lográramos subir solo 20 litros por habitante, se asegurarían 1.200 millones de litros más para el mercado interno”, explicó. Para el sector, incentivar el consumo es clave para sostener una actividad estratégica, no solo desde lo económico, sino también desde lo social y nutricional.
fuente:Valor agro
















Deja un comentario
Su dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *.