El INTA y el Rosgan advierten un cambio estructural en la producción ganadera: los sistemas pastoriles podrían garantizar una oferta más estable y animales más pesados durante todo el año.
Una nueva dinámica podría estar transformando el funcionamiento de los corrales de engorde en Argentina. Según un informe del Rosgan, la creciente importancia de la recría pastoril estaría alterando el ritmo histórico de los feedlots, al ofrecer un flujo más sostenido de animales terminados y extender el período de plena actividad de los corrales.
De los 8,75 millones de terneros y terneras que salieron de los campos de cría hasta septiembre, solo un 23 % ingresó directamente a los feedlots, frente al 24,5 % y 25 % de los dos años anteriores. El resto fue destinado a sistemas de recría pastoril, lo que refuerza la complementariedad entre ambas etapas productivas. Este proceso permitiría estabilizar las curvas de oferta y mejorar la eficiencia de producción de carne.
El Rosgan plantea que, si esta tendencia se consolida, podría representar un cambio estructural para el sector. “Los campos que hoy alojan más animales en recría podrían transformarse en un canal de suministro continuo para los feedlots, reduciendo la estacionalidad típica del sistema”, advierten los técnicos del organismo. A su vez, la mayor recría a pasto facilita la obtención de animales más pesados y mejora la sustentabilidad productiva.
El analista Ignacio Iriarte remarcó que, pese al contexto económico adverso, la producción muestra signos de resiliencia. “La faena cayó de 58 mil a 51 mil cabezas diarias respecto del año pasado. El consumo también baja, pero el peso promedio por animal aumentó entre 3 y 4 kilos. Esto permite mantener la oferta total de carne incluso con menor faena”, explicó. No obstante, advirtió que el stock ganadero podría cerrar el año con una leve caída y que la participación de hembras sigue siendo alta.
En septiembre se faenaron 1.169.120 cabezas, prácticamente igual que en agosto, aunque con una baja diaria ajustada del 8,3 % respecto del mes anterior y del 7,7 % interanual, la más pronunciada en más de un año. Este descenso coincide con una desaceleración en la ocupación de los feedlots: al 1° de octubre había 1.915.612 vacunos, un 3 % menos que en septiembre, con un índice de reposición de 0,76.
Tradicionalmente, septiembre y octubre marcan el pico de salida de animales terminados, previo a la caída de noviembre y diciembre. Sin embargo, el último mes mostró una leve retracción tanto en ingresos como en egresos de hacienda, lo que los técnicos interpretan como una pausa dentro del proceso de vaciado estacional.
En términos generales, el ciclo natural de los corrales se adelantó un mes respecto de 2024 y de su comportamiento histórico. Aunque septiembre aportó más de 442 mil cabezas, fue un escalón por debajo de los dos meses anteriores. Los analistas consideran que el último trimestre del año será clave para confirmar si este nuevo equilibrio entre recría y feedlot consolida un cambio de paradigma en la ganadería argentina.
















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