Alfredo Guarino, una de las caras más emblemáticas del periodismo ganadero argentino y referente histórico de Canal Rural, celebró sus 50 años de trayectoria y dialogó con Valor Agro sobre su recorrido profesional y el presente de la actividad, que describió como “el mejor momento para la ganadería” en décadas.
Con una mirada forjada en medio siglo de cobertura permanente de los mercados y la producción, Guarino aseguró que incluso personas mayores de 80 años coinciden en que la actualidad del sector es inédita por su dinamismo y perspectivas, aunque recordó que ya había vivido un panorama alentador en 2005, frustrado luego por el cierre de exportaciones dispuesto en 2006, que provocó un derrumbe de precios y una crisis profunda.
El periodista rememoró también los años más tensos de su carrera, marcados por su postura crítica frente a las políticas del kirchnerismo vinculadas al campo, lo que le valió amenazas y presiones directas, incluso desde sectores del poder político, situación que afectó de manera directa a su entorno familiar.
“Uno no juega solo su vida, también está la de su familia y la de sus colaboradores”, reflexionó Guarino, al recordar los dilemas entre decir lo que pensaba o resguardarse. Aun así, sostuvo que nunca estuvo dispuesto a ser cómplice del silencio, aunque admitió que el costo emocional fue alto.
En su análisis, también remarcó que la verdad periodística debe ser defendida, incluso cuando existen grises y interpretaciones, y recordó que en 2008 se intentó forzar un cambio de opinión en sectores críticos al oficialismo, lo que profundizó su desilusión.
A pesar de todo, Guarino afirmó que su compromiso con el periodismo agropecuario se mantuvo intacto y que hoy observa con esperanza un escenario más favorable para la ganadería, aunque con la prudencia de quien ha atravesado múltiples ciclos políticos y económicos.
Sus primeros pasos:
Guarino recordó que comenzó a trabajar el 25 de noviembre de 1975, impulsado más por la necesidad que por una vocación clara. “Tenía hambre, buscaba trabajo para llegar a fin de mes”, contó. Por entonces se desempeñaba en la oficina de prensa de la DGI, hasta que surgió la oportunidad inesperada de cubrir el área agropecuaria.
Ingresó al Mercado de Liniers sin experiencia ni conocimientos profundos sobre ganadería. “No tenía idea de nada, sabía más o menos cómo era una vaca, pero nada de las campanas”, relató, al describir la misma sensación que años después volvió a experimentar con la mudanza al Mercado de Cañuelas, proceso que calificó como durísimo.
En sus primeros días, colegas y consignatarios fueron claves para su formación. Fue derivado a la oficina de los locutores donde se transmitía el histórico programa de Víctor D’Apice, que difundía los precios y movimientos del Mercado de Hacienda, convirtiéndose con el tiempo en uno de los más antiguos de la radiofonía mundial.
Guarino comenzó a llegar al mercado a las seis de la mañana para recopilar datos que luego volcaba en medios como La Nación, Clarín y La Prensa, además de varias radios. Así nació una carrera que, con esfuerzo y pasión, lo convertiría en una referencia indiscutida del periodismo agropecuario argentino.
fuente:valor agro
















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